CIENCIA, PSEUDOCIENCIA Y SOCIEDAD
Por: Daniel R. Altschuler
(El Nuevo Día, 25 de enero de 2004, Suplemento Domingo, Sección FORO, p. 3)
Reproducido por: Rafael Ortiz Vega
Habitamos un mundo paradójico. Por un lado, comenzando con la revolución copernicana, hemos desarrollado el método científico para estudiar la naturaleza y así hemos entendido cómo es y cómo funciona nuestro mundo. Es una historia maravillosa. La ciencia es parte de nuestra herencia cultural, y posiblemente sea ésta, y no sus consecuencias materiales, su contribución más importante a la humanidad.
Por otro lado, muchos continúan aferrándose- contra toda evidencia- a extrañas creencias y antiguos mitos, una amalgama que se agrupa bajo el apelativo de pseudociencias. Se trata de un cuerpo de creencias y prácticas cuyos adeptos tildan, ingenua o maliciosamente, de ciencia, aunque no comparten con la ciencia ni el planteamiento, ni la metodología, ni el cuerpo de conocimiento. Los temas más populares son la astrología, la ufología, la homeopatía, la parasicología, el creacionismo “científico” y otras ideas disparatadas.Sin uso de razón y pensamiento crítico, destrezas que se deben adquirir en la escuela, el ciudadano no es capaz de distinguir entre ciencia y pseudociencia, entre el mundo real y el ficticio. Se torna vulnerable a la tentación de las pseudociencias. Utilizará su celular para llamar al psíquico y por medio de éste hablar con los difuntos, en una esquizofrenia intelectual asombrosa.
Aunque el pensamiento racional se identifica generalmente con la ciencia y con la matemática, es importante en todos los campos del quehacer humano; en la industria, el comercio y la política, en los cuales sin razón no se llega a ningún lado, o al menos no se llega a dónde es necesario llegar. El método científico no es algo esotérico relacionado solamente con la ciencia, sino que es una versión refinada de lo que hacemos comúnmente. La metodología de la ciencia(formular hipótesis, deducir consecuencias, contrastar empíricamente, etc,) no es diferente a la que usamos cotidianamente en otras áreas del quehacer humano ya sea, por ejemplo, en el curso de una investigación criminal o reparando el motor de un automóvil. La diferencia radica en la rigurosidad del método, la precisión del lenguaje y las medidas y calidad de la prueba, combinado todo con una teoría coherente.
Si aceptamos que la ciencia- no sólo la ciencia que hacen sus practicantes, sino la ciencia entendida y practicada por la ciudadanía en general- es una herramienta esencial para sobrevivir en los tiempos modernos, entonces su rechazo o ignorancia por sectores importantes de la ciudadanía plantea una crisis que los científicos, educadores y dirigentes de la sociedad deben confrontar.
La creciente invasión de la pseudociencia no es, como piensan algunos, un pasatiempo inofensivo. Si piensa así, pregunte qué opinan los familiares de aquellas mil personas que el 18 de noviembre de 1978 se suicidaron bebiendo Kool Aid con arsénico según las instrucciones del “reverendo” Jim Jones en Jonestown, Guyana. Jones “resucitaba muertos y realizaba cirugía psíquica”, ‘milagros’ que convencieron a sus ingenuos seguidores. Pregunte a aquél que por seguir los consejos de un psíquico, lo perdió todo. Pregunte qué opina el hermano del niño asesinado el 22 de agosto de 2003 por unos locos en la iglesia Temple Church of the Apostolic Faith, en Milwaukee, Wisconsin, en el proceso de exorcismo para quitarle el demonio de adentro. Las cruzadas, la inquisición, las guerras, el holocausto y varios otros genocidios del pasado y del presente son, en última instancia, productos de la irracionalidad organizada alrededor de algún dogma en una especie de demencia colectiva. La cacería de brujas les costó la vida a más de doscientas mil (200,000) mujeres y personas entre los años 1350 y 1750, muerte que solamente llegaba luego de una cruel sesión de torturas.Estas y muchas otras tragedias, grandes y pequeñas, públicas y privadas, son en gran medida, producto de creencias pseudocientíficas, en muchas instancias propulsadas por los medios, y de una falta de una educación científica en nuestras escuelas. La pseudociencia es un negocio multimillonario que explota la credulidad del público y que goza de las simpatías de los medios, a tal punto que en programas que se supone tienen unas pautas altas de objetividad y seriedad, como las noticias, se incluye el horóscopo como si fuera algo de validez indiscutida.
El problema se ha tornado serio por una circunstancia que emerge por primera vez en la historia de la humanidad y que nos enfrenta a una situación en la cual la supervivencia del género humano está en juego. Son tiempos inusitados que nos exigen un nuevo paradigma existencial y no podemos darnos el lujo de continuar con los viejos esquemas de pensamiento mágico. La novedad es que la ciencia, que nos ha llevado a descubrir gran parte de los secretos de la naturaleza, ha logrado el perfeccionamiento de poderosas tecnologías que han trasformado el mundo, no siempre de una forma positiva, hasta el punto en que ahora la naturaleza se encuentra a nuestra merced.
Nos encontramos entre la proverbial espada y la pared. Algunos dicen que sin las tecnologías que hemos desarrollado posiblemente no habría sobrepoblación, armamentos de destrucción masiva, calentamiento global y la contaminación y destrucción ambiental que nos amenaza a todos. Pero tampoco tendríamos antibióticos, medios rápidos de transportación, computadoras y un sinnúmero de cosas que han mejorado nuestras vidas o al menos tienen el potencial de hacerlo. Potencial, ya que las tecnologías, como la televisión, que podrían haberse utilizado para la educación de las masas, pero terminó haciendo todo lo contrario. Necesitamos de nuevas tecnologías para resolver los graves problemas que nos agobian, nuevas fuentes de energía, nuevas formas de producir alimentos, pero el riesgo es hacer más daño aún si no actuamos con conocimiento y sabiduría. Esa última cualidad no la puede proveer la ciencia sola.
El conocimiento de la naturaleza que nos revela la ciencia no es la verdadera historia, pero es la más verdadera historia que poseemos. Es el mejor compás del que disponemos para ayudarnos en la difícil travesía hacia el futuro, aunque debe quedar claro que la ciencia no es panacea, no es suficiente, no es perfecta: es siempre tentativa.
Resulta asombroso que se pueda pasar por todos esos años de escuela sin realmente llegar a tener, por lo menos, los conocimientos básicos para poder distinguir entre ciencia y pseudociencia. Es necesario enseñar a razonar, a dudar y a cuestionar. Sin esa base no hay posibilidad de lograr una ciudadanía científicamente alfabetizadas y gobernantes que nos lleven por mejor camino. No podemos ignorar la ignorancia. La pregunta es qué hacer, ya que parece obvio que vamos por mal camino y que, si no logramos un cambio en la educación del ciudadano, es posible que en el futuro volvamos a quemar brujas.
sábado, 23 de enero de 2010
LAS ESTRELLAS Y YO
LAS ESTRELLAS Y YO
Por: Daniel R. Altschuler
(Revista Domingo, El Nuevo Día, 27 de abril de 2003)
Reproducido por: Rafael Ortiz Vega
Hace unos años, en el tapón escuchando distraídamente a Madame Kalalú por la radio para entretenerme, la oí decir que próximamente Leo (yo soy Leo) encontraría su amor en Aries. “¡Qué sarta de estupideces!”, pensé. Al mes me encontré con el amor de mi vida: ¡es Aries! Les relaté esto con asombro a mis amigos, algunos de los cuales conocían a la Kalalú y coincidieron en que ella sí tenía algún poder psíquico, ya que había presagiado que el bebé que tuvieron era varón, cuando otros habían dicho que sería hembra. La Kalalú se las traía, coincidieron.
Es más, pensándolo bien ahora, ¿no había sido ella la que había vaticinado al inicio del año que un alto funcionario del gobierno caería acusado y convicto de corrupción? Y también había dicho que habría una boda entre las estrellas y, en efecto, así ocurrió. Sin duda, la Kalalú se las trae y su línea psíquica a $3.99 por minuto es un éxito. Hay muchas personas con testimonios de cómo la Kalalú la pega.
La primera pregunta fundamental que habría que hacer es: ¿cuál es la utilidad en estos casos de saber, por ejemplo, que nos vamos a enamorar de un Aries? ¿O cuál es la utilidad de pagar para que alguien nos vaticine que este año será bueno en los negocios? Si ocurre, ocurre, y si no ocurre, no ocurre. No es que podamos hacer nada al respecto, aun si este vaticinio tuviera un mínimo de veracidad. Si nos vaticina una enfermedad, nos enfermaremos y no nos salva ni la vitamina C. Es decir, si la predicción es infalible, no hay nada que podamos hacer y, si es falsa, no sirve para nada.
Pero usemos algo de estadística básica para ver cómo es que algo bastante normal, parezca ser insólito, y que mi asombro no estaba bien fundamentado. Como hay doce (12) signos del zodíaco, resulta que una duodécima parte de nosotros pertenece a un signo en particular. Si, por ejemplo, hay 120,000 personas que escucharon a la Kalalú o que leyeron su horóscopo en el diario, entonces, 10,000 son Leos. Si uno de ellos se enamora “ próximamente” (¿en una semana, en un mes, en un año?), la probabilidad de que se enamore de un Aries es otra vez, una en doce, es decir, le ocurrirá a aproximadamente 800 personas.
Claro, de esas 800 personas, no todos se enamoran, ya que algunos están felizmente casado, otros no quieren o no pueden enamorarse, y no todos se enamoran de alguien dentro de un tiempo en el cual todavía recuerdan la predicción. Propongo que un tiempo de tres meses es razonable para no olvidar.
¿Pero qué fracción de la gente se enamora dentro de un periodo de tres meses? Intentemos un estimado, aunque sea algo incierto, ya que los datos que usaré podrían ser distintos, aunque no por grandes factores.
Casi todas las personas se enamoran alguna vez en la vida, y casi todas más de una vez. Digamos que en promedio son cinco veces en la vida dentro de 50 años (descarto los enamoramientos antes de los 15 años) y esto me da un enamoramiento por persona cada 10 años. En un periodo de tres meses, estimo entonces 25 enamoramientos por cada 1000 personas, y para los 800 leos que se podrían enamorar de un Aries esto me da 20 que escucharon a la Kalalú y que efectivamente se enamoraron en los tres meses siguientes a la predicción.
Son esos 20 los que se maravillan de los poderes de la Kalalú, los que llaman al programa para dar testimonio de lo acertado de su predicción, los que propagan la idea de que “se las trae”. Pero en realidad no es nada extraordinario; tenía que suceder. Los otros 220 leos que en esos tres meses se enamoraron, pero no de un Aries, ni se acuerdan de la falsa predicción.
Esto es algo bien general: tendemos a recordar coincidencias y no lo contrario, ya que lo contrario no es memorable. Nos sorprendemos de que un día cualquiera nos encontramos inesperadamente con un amigo en un lugar que no frecuentamos: “Nunca vengo a este lugar y justo el día que vengo, te encuentro”. Toda clase de elucubración mística puede surgir a raíz de este tipo de pensamiento, cuando un análisis estadístico demostraría que no es tan insólito que esto suceda.
Ya ve. En este caso, como en todos los otros, las estrellas no tuvieron que ver con mi buena fortuna. Y es que el hecho que un particular planeta “esté en Acuario” hoy, o en el día y la hora en que usted nació, nada tiene que ver con su vida. Además, no está nada claro lo que significa la hora exacta en que uno nace, dato necesario para preparar la llamada “carta astral”, ya que un parto dura en ocasiones bastante tiempo, y tampoco está claro por qué al planeta que supuestamente nos afecta le hace diferencia si estamos fuera o dentro del cuerpo de nuestra madre. Sepa, además, que Acuario es un dibujo proyectado en la bóveda celeste que es arbitrario y que nada tiene que ver con la ubicación de las estrellas en el espacio. Las estrellas de Acuario, o a las de cualquier otra constelación, no guardan ninguna relación una con la otra, por lo cual en concepto de que un planeta “entra” en Acuario es similar a decir que usted “entra” en una película del cine.
Hay un detalle astronómico interesante y desconocido por la mayoría de las personas. Aunque se definen 12 signos zodiacales, en realidad, en su recorrido anual por el cielo, el Sol cruza trece constelaciones. La número trece es la constelación de Ofiuco. También es cierto es cierto que los planetas, en su trayectoria por el cielo, cruzan por delante de otras muchas constelaciones que las trece del zodiaco, y hay veces que Venus está en Scutum, Marte en Hydra, y Saturno en Serpens.
Como sea, categorizar a todo el mundo colocándonos en doce cajitas de personalidades es un desprecio a la gran diversidad de individualidades que hacen al mundo tan rico, y una simplificación de la vida equivalente a decir que su destino es el mismo que el de otros quinientos millones de personas en el mundo. Son doce cajitas- y no otro número- por la sencilla y arbitraria razón de que los babilonios usaban un sistema de numeración duodecimal. Y si el horóscopo incluye números de la suerte para cada uno de los doce símbolos, está claro que si uno de ellos ganara en la loto de ese día, los otros once deben perder. Es un insulto a la inteligencia. Si la astrología tuviera alguna validez científica, alguien ya habría recibido un premio Nobel por este descubrimiento, en vez de escribir simplezas cotidianas en algún periódico. Hoy compré tres diarios distintos y busqué el horóscopo para los 300,000 capricornianos que viven en Puerto Rico. Esto es lo que dicen (con algunas comentarios míos entre paréntesis):
Diario 1:
“Con tu mente estás fabricando tu futuro y el de tu gente más querida, así que guíala con sabiduría, no dejes que nadie te aparte de tus objetivos. Mira, ese problema lo podrás resolver fácilmente si lo enfocas con optimismo (siempre es así y para todo el mundo, ¿no?) Calma, no te arrastres por primeras impresiones. El romance está favorecido esta noche. Números de la suerte: 13, 28, 41-038”
Diario 2:
“Muéstrate paciente para con tu pareja, no seas rencoroso (a). Pon tu parte para acabar con la falta de comunicación que los está alejando y que podrá acabar con la relación. Presta atención a lo que otra persona diga. Comunícate a nivel de sentimiento, valdrá la pena el esfuerzo.
Números de la suerte: 12, 10, 45.”
Diario 3:
“Cuida un poco tu alimentación porque estás engordando últimamente (¿300,000 personas engordando?) la salud de un hombre mayor en tu familia te va a preocupar (la salud de los hombres mayores siempre preocupa). No dejes en el olvido pagar algo que te viene muy mal, porque por olvidarlo no lo vas a tener que dejar de pagar (esto es válido para todos). Te sientes un poco solo, no te entienden y cuando hablas o propones algo es para discutir. Unos amigos te echarán la mano (los amigos siempre echan la mano).
Números de la suerte: 089”
Lo primero que hay que notar es la banalidad extrema de estos enunciados. Muchas palabras que lo único que dicen son generalidades obvias. Tampoco parece haber alguna relación entre los diferentes enunciados. ¡Ni se ponen de acuerdo en los números de la suerte!
¿Qué más pruebas de que no hay nada detrás de esto? Si fuera sólo entretenimiento, no importaría del mismo modo que no preocupa la ficción. Pero es aterrador que personas encargadas de tomar decisiones que nos afectan a todos (digamos un presidente de una nación) consulten los astros. Y es bochornoso cuando la Policía consulta a un clarividente para resolver un caso. Eso estaba bien en el 1492 cuando también quemaban brujas, ¡pero no hoy, en el 2003!
Me alarma ver que, a pesar de que no sirven para nada, los horóscopos ocupan páginas enteras en la prensa, y los astrólogos disponen cada vez de más tiempo en las noticias y en los medios. Me dan miedo las personas que rigen sus vidas de acuerdo con esta charlatanería, y me da pena pensar en el pobre diablo que día tras día tiene que redactar esas estupideces. O quizás ya tienen programas de computadoras que los redactan.
Pero - me cuestionan algunos- ¿por qué no puede haber una relación entre los planetas las estrellas u nosotros? ¿Acaso la Luna, con su gravitación, no causa las mareas en los cuerpos de agua de la Tierra y, por lo tanto, podría afectarnos, especialmente porque el 80 % de nuestros cuerpos se compone de agua? La respuesta es que no es posible que nos afecte. El efecto de marea surge en la Tierra por su gran dimensión, y afecta a los grandes océanos y mares por ser grandes y por ser relativamente flexibles, comparado con los continentes. En un lago no hay mareas. El efecto de marea de la Luna sobre una persona es menor que el efecto de marea causado por una naranja de un árbol bajo cuya sombra está usted sentado. Es decir, cero. Y en todo caso serían las naranjas – y no la Luna- las que determinarían su destino.
Pero se puede alegar que, al fin y al cabo, la ciencia no lo ha descubierto todo y podría haber algún efecto hasta ahora desconocido. Cierto es, y los árboles podrían ser azules, ¡pero no lo son! Aquí lo que importa es una regla fundamental del conocimiento: lo que determina la veracidad de un efecto en el mundo físico es la evidencia. Evidencia significa observaciones y medidas objetivas de un efecto, repetibles y estadísticamente significativas. La astrología, y todos los otros disparates que muchos (as) creen, no cae dentro de estas reglas de evidencia.
Y sin embargo la ciencia sí ha descubierto que es cierto que hay un íntimo vínculo entre nosotros y las estrellas. Comenzando con el hecho de que en ellas se producen los elementos vitales para nuestra existencia – como el carbono, el nitrógeno y el oxígeno – y finalizando con el hecho de que sin la energía del Sol (una de las tantas estrellas) la vida sobre la Tierra no habría surgido desde hace cuatro mil millones de años ni habría evolucionado hasta el punto en el cual yo estoy escribiendo esto. Y lo lindo es que entendemos bastante bien cómo es que se produce esta energía, y no es por arte de magia.
Sabemos qué son los elementos químicos y cómo se construyen a partir de protones, neutrones y electrones. Y más importante aún, sabemos cómo surgen en procesos estelares. Es decir, que cada átomo de nuestro cuerpo fue en algún momento parte de una estrella. El oro en su anillo estuvo en algún momento originado como producto de una explosión de una supernova. Somos hijos de las estrellas.
Lo curioso es que sólo la ciencia puede predecir el futuro (en forma limitada por cierto). Hemos adquirido conocimientos que nos permiten predecir si un objeto del tamaño de una montaña en órbita alrededor del Sol puede, en un futuro, chocar con la Tierra; y si así fuera, determinar la fecha y lugar de este cataclismo. Y si esto sucediera, lo tomaríamos muy en serio. Comparado con esto, todas las predicciones de los astrólogos son puras ficciones, por más que en ocasiones parezca que se cumplen.
¡Ah!, y como hay muchos por ahí a quienes les gusta vaticinar el fin del mundo (lo triste es que hay unos cuantos que se lo creen), les cuento que la ciencia ha descubierto que, en efecto, el mundo se acabará. Es un problema que tiene que ver con la vida del Sol, cuyo funcionamiento hemos descifrado, lo cual nos permite calcular que dentro de unos tres mil millones causará el fin de la vida sobre la Tierra. Pero no es un problema urgente y nadie se alarma. Más alarmante es la posibilidad de que un asteroide choque con nuestro planeta como ha ocurrido en el pasado, y nos dé un golpe de tal magnitud que no podamos sobrevivir. No pierda el sueño: hasta el momento no hemos encontrado ningún objeto de gran tamaño (digamos como una montaña) que represente un peligro para la Tierra. Claro que esto no quiere decir que no ande por ahí, ya que no los hemos descubierto todos. Como sea, no hay mucho que podamos hacer cuando llegue el día.
Si busca algo por lo cual valga la pena perder el sueño, le recomiendo considerar que, si seguimos por el derrotero que hemos escogido, es muy probable que la existencia de humanos en la Tierra acabe mucho antes de esa muerte natural, una especie de suicidio colectivo, pero evitable.
Por: Daniel R. Altschuler
(Revista Domingo, El Nuevo Día, 27 de abril de 2003)
Reproducido por: Rafael Ortiz Vega
Hace unos años, en el tapón escuchando distraídamente a Madame Kalalú por la radio para entretenerme, la oí decir que próximamente Leo (yo soy Leo) encontraría su amor en Aries. “¡Qué sarta de estupideces!”, pensé. Al mes me encontré con el amor de mi vida: ¡es Aries! Les relaté esto con asombro a mis amigos, algunos de los cuales conocían a la Kalalú y coincidieron en que ella sí tenía algún poder psíquico, ya que había presagiado que el bebé que tuvieron era varón, cuando otros habían dicho que sería hembra. La Kalalú se las traía, coincidieron.
Es más, pensándolo bien ahora, ¿no había sido ella la que había vaticinado al inicio del año que un alto funcionario del gobierno caería acusado y convicto de corrupción? Y también había dicho que habría una boda entre las estrellas y, en efecto, así ocurrió. Sin duda, la Kalalú se las trae y su línea psíquica a $3.99 por minuto es un éxito. Hay muchas personas con testimonios de cómo la Kalalú la pega.
La primera pregunta fundamental que habría que hacer es: ¿cuál es la utilidad en estos casos de saber, por ejemplo, que nos vamos a enamorar de un Aries? ¿O cuál es la utilidad de pagar para que alguien nos vaticine que este año será bueno en los negocios? Si ocurre, ocurre, y si no ocurre, no ocurre. No es que podamos hacer nada al respecto, aun si este vaticinio tuviera un mínimo de veracidad. Si nos vaticina una enfermedad, nos enfermaremos y no nos salva ni la vitamina C. Es decir, si la predicción es infalible, no hay nada que podamos hacer y, si es falsa, no sirve para nada.
Pero usemos algo de estadística básica para ver cómo es que algo bastante normal, parezca ser insólito, y que mi asombro no estaba bien fundamentado. Como hay doce (12) signos del zodíaco, resulta que una duodécima parte de nosotros pertenece a un signo en particular. Si, por ejemplo, hay 120,000 personas que escucharon a la Kalalú o que leyeron su horóscopo en el diario, entonces, 10,000 son Leos. Si uno de ellos se enamora “ próximamente” (¿en una semana, en un mes, en un año?), la probabilidad de que se enamore de un Aries es otra vez, una en doce, es decir, le ocurrirá a aproximadamente 800 personas.
Claro, de esas 800 personas, no todos se enamoran, ya que algunos están felizmente casado, otros no quieren o no pueden enamorarse, y no todos se enamoran de alguien dentro de un tiempo en el cual todavía recuerdan la predicción. Propongo que un tiempo de tres meses es razonable para no olvidar.
¿Pero qué fracción de la gente se enamora dentro de un periodo de tres meses? Intentemos un estimado, aunque sea algo incierto, ya que los datos que usaré podrían ser distintos, aunque no por grandes factores.
Casi todas las personas se enamoran alguna vez en la vida, y casi todas más de una vez. Digamos que en promedio son cinco veces en la vida dentro de 50 años (descarto los enamoramientos antes de los 15 años) y esto me da un enamoramiento por persona cada 10 años. En un periodo de tres meses, estimo entonces 25 enamoramientos por cada 1000 personas, y para los 800 leos que se podrían enamorar de un Aries esto me da 20 que escucharon a la Kalalú y que efectivamente se enamoraron en los tres meses siguientes a la predicción.
Son esos 20 los que se maravillan de los poderes de la Kalalú, los que llaman al programa para dar testimonio de lo acertado de su predicción, los que propagan la idea de que “se las trae”. Pero en realidad no es nada extraordinario; tenía que suceder. Los otros 220 leos que en esos tres meses se enamoraron, pero no de un Aries, ni se acuerdan de la falsa predicción.
Esto es algo bien general: tendemos a recordar coincidencias y no lo contrario, ya que lo contrario no es memorable. Nos sorprendemos de que un día cualquiera nos encontramos inesperadamente con un amigo en un lugar que no frecuentamos: “Nunca vengo a este lugar y justo el día que vengo, te encuentro”. Toda clase de elucubración mística puede surgir a raíz de este tipo de pensamiento, cuando un análisis estadístico demostraría que no es tan insólito que esto suceda.
Ya ve. En este caso, como en todos los otros, las estrellas no tuvieron que ver con mi buena fortuna. Y es que el hecho que un particular planeta “esté en Acuario” hoy, o en el día y la hora en que usted nació, nada tiene que ver con su vida. Además, no está nada claro lo que significa la hora exacta en que uno nace, dato necesario para preparar la llamada “carta astral”, ya que un parto dura en ocasiones bastante tiempo, y tampoco está claro por qué al planeta que supuestamente nos afecta le hace diferencia si estamos fuera o dentro del cuerpo de nuestra madre. Sepa, además, que Acuario es un dibujo proyectado en la bóveda celeste que es arbitrario y que nada tiene que ver con la ubicación de las estrellas en el espacio. Las estrellas de Acuario, o a las de cualquier otra constelación, no guardan ninguna relación una con la otra, por lo cual en concepto de que un planeta “entra” en Acuario es similar a decir que usted “entra” en una película del cine.
Hay un detalle astronómico interesante y desconocido por la mayoría de las personas. Aunque se definen 12 signos zodiacales, en realidad, en su recorrido anual por el cielo, el Sol cruza trece constelaciones. La número trece es la constelación de Ofiuco. También es cierto es cierto que los planetas, en su trayectoria por el cielo, cruzan por delante de otras muchas constelaciones que las trece del zodiaco, y hay veces que Venus está en Scutum, Marte en Hydra, y Saturno en Serpens.
Como sea, categorizar a todo el mundo colocándonos en doce cajitas de personalidades es un desprecio a la gran diversidad de individualidades que hacen al mundo tan rico, y una simplificación de la vida equivalente a decir que su destino es el mismo que el de otros quinientos millones de personas en el mundo. Son doce cajitas- y no otro número- por la sencilla y arbitraria razón de que los babilonios usaban un sistema de numeración duodecimal. Y si el horóscopo incluye números de la suerte para cada uno de los doce símbolos, está claro que si uno de ellos ganara en la loto de ese día, los otros once deben perder. Es un insulto a la inteligencia. Si la astrología tuviera alguna validez científica, alguien ya habría recibido un premio Nobel por este descubrimiento, en vez de escribir simplezas cotidianas en algún periódico. Hoy compré tres diarios distintos y busqué el horóscopo para los 300,000 capricornianos que viven en Puerto Rico. Esto es lo que dicen (con algunas comentarios míos entre paréntesis):
Diario 1:
“Con tu mente estás fabricando tu futuro y el de tu gente más querida, así que guíala con sabiduría, no dejes que nadie te aparte de tus objetivos. Mira, ese problema lo podrás resolver fácilmente si lo enfocas con optimismo (siempre es así y para todo el mundo, ¿no?) Calma, no te arrastres por primeras impresiones. El romance está favorecido esta noche. Números de la suerte: 13, 28, 41-038”
Diario 2:
“Muéstrate paciente para con tu pareja, no seas rencoroso (a). Pon tu parte para acabar con la falta de comunicación que los está alejando y que podrá acabar con la relación. Presta atención a lo que otra persona diga. Comunícate a nivel de sentimiento, valdrá la pena el esfuerzo.
Números de la suerte: 12, 10, 45.”
Diario 3:
“Cuida un poco tu alimentación porque estás engordando últimamente (¿300,000 personas engordando?) la salud de un hombre mayor en tu familia te va a preocupar (la salud de los hombres mayores siempre preocupa). No dejes en el olvido pagar algo que te viene muy mal, porque por olvidarlo no lo vas a tener que dejar de pagar (esto es válido para todos). Te sientes un poco solo, no te entienden y cuando hablas o propones algo es para discutir. Unos amigos te echarán la mano (los amigos siempre echan la mano).
Números de la suerte: 089”
Lo primero que hay que notar es la banalidad extrema de estos enunciados. Muchas palabras que lo único que dicen son generalidades obvias. Tampoco parece haber alguna relación entre los diferentes enunciados. ¡Ni se ponen de acuerdo en los números de la suerte!
¿Qué más pruebas de que no hay nada detrás de esto? Si fuera sólo entretenimiento, no importaría del mismo modo que no preocupa la ficción. Pero es aterrador que personas encargadas de tomar decisiones que nos afectan a todos (digamos un presidente de una nación) consulten los astros. Y es bochornoso cuando la Policía consulta a un clarividente para resolver un caso. Eso estaba bien en el 1492 cuando también quemaban brujas, ¡pero no hoy, en el 2003!
Me alarma ver que, a pesar de que no sirven para nada, los horóscopos ocupan páginas enteras en la prensa, y los astrólogos disponen cada vez de más tiempo en las noticias y en los medios. Me dan miedo las personas que rigen sus vidas de acuerdo con esta charlatanería, y me da pena pensar en el pobre diablo que día tras día tiene que redactar esas estupideces. O quizás ya tienen programas de computadoras que los redactan.
Pero - me cuestionan algunos- ¿por qué no puede haber una relación entre los planetas las estrellas u nosotros? ¿Acaso la Luna, con su gravitación, no causa las mareas en los cuerpos de agua de la Tierra y, por lo tanto, podría afectarnos, especialmente porque el 80 % de nuestros cuerpos se compone de agua? La respuesta es que no es posible que nos afecte. El efecto de marea surge en la Tierra por su gran dimensión, y afecta a los grandes océanos y mares por ser grandes y por ser relativamente flexibles, comparado con los continentes. En un lago no hay mareas. El efecto de marea de la Luna sobre una persona es menor que el efecto de marea causado por una naranja de un árbol bajo cuya sombra está usted sentado. Es decir, cero. Y en todo caso serían las naranjas – y no la Luna- las que determinarían su destino.
Pero se puede alegar que, al fin y al cabo, la ciencia no lo ha descubierto todo y podría haber algún efecto hasta ahora desconocido. Cierto es, y los árboles podrían ser azules, ¡pero no lo son! Aquí lo que importa es una regla fundamental del conocimiento: lo que determina la veracidad de un efecto en el mundo físico es la evidencia. Evidencia significa observaciones y medidas objetivas de un efecto, repetibles y estadísticamente significativas. La astrología, y todos los otros disparates que muchos (as) creen, no cae dentro de estas reglas de evidencia.
Y sin embargo la ciencia sí ha descubierto que es cierto que hay un íntimo vínculo entre nosotros y las estrellas. Comenzando con el hecho de que en ellas se producen los elementos vitales para nuestra existencia – como el carbono, el nitrógeno y el oxígeno – y finalizando con el hecho de que sin la energía del Sol (una de las tantas estrellas) la vida sobre la Tierra no habría surgido desde hace cuatro mil millones de años ni habría evolucionado hasta el punto en el cual yo estoy escribiendo esto. Y lo lindo es que entendemos bastante bien cómo es que se produce esta energía, y no es por arte de magia.
Sabemos qué son los elementos químicos y cómo se construyen a partir de protones, neutrones y electrones. Y más importante aún, sabemos cómo surgen en procesos estelares. Es decir, que cada átomo de nuestro cuerpo fue en algún momento parte de una estrella. El oro en su anillo estuvo en algún momento originado como producto de una explosión de una supernova. Somos hijos de las estrellas.
Lo curioso es que sólo la ciencia puede predecir el futuro (en forma limitada por cierto). Hemos adquirido conocimientos que nos permiten predecir si un objeto del tamaño de una montaña en órbita alrededor del Sol puede, en un futuro, chocar con la Tierra; y si así fuera, determinar la fecha y lugar de este cataclismo. Y si esto sucediera, lo tomaríamos muy en serio. Comparado con esto, todas las predicciones de los astrólogos son puras ficciones, por más que en ocasiones parezca que se cumplen.
¡Ah!, y como hay muchos por ahí a quienes les gusta vaticinar el fin del mundo (lo triste es que hay unos cuantos que se lo creen), les cuento que la ciencia ha descubierto que, en efecto, el mundo se acabará. Es un problema que tiene que ver con la vida del Sol, cuyo funcionamiento hemos descifrado, lo cual nos permite calcular que dentro de unos tres mil millones causará el fin de la vida sobre la Tierra. Pero no es un problema urgente y nadie se alarma. Más alarmante es la posibilidad de que un asteroide choque con nuestro planeta como ha ocurrido en el pasado, y nos dé un golpe de tal magnitud que no podamos sobrevivir. No pierda el sueño: hasta el momento no hemos encontrado ningún objeto de gran tamaño (digamos como una montaña) que represente un peligro para la Tierra. Claro que esto no quiere decir que no ande por ahí, ya que no los hemos descubierto todos. Como sea, no hay mucho que podamos hacer cuando llegue el día.
Si busca algo por lo cual valga la pena perder el sueño, le recomiendo considerar que, si seguimos por el derrotero que hemos escogido, es muy probable que la existencia de humanos en la Tierra acabe mucho antes de esa muerte natural, una especie de suicidio colectivo, pero evitable.
miércoles, 9 de diciembre de 2009
UNIVERSIDAD DE PUERTO RICO
Recinto de Río Piedras
Facultad de Estudios Generales
Departamento de Ciencias Físicas
CIFI 3005 Prof. Rafael Ortiz Vega
PROBLEMAS DE PRÁCTICA SOBRE LA UNIDAD DEL DESARROLLO DE LA TEORÍA ATÓMICA
I. Suponga que X y Y son dos elementos que se combinan en las siguientes proporciones por peso para producir los compuestos correspondientes.
A.) 2 : 1, para producir el compuesto Z
B.) 3 : 2, para producir el compuesto G
C.) 4 : 3, para producir el compuesto H
D.) 1 : 3, para producir el compuesto J
E.) 5 : 3, para producir el compuesto K
F.) 2 : 5, para producir el compuesto L
Suponga, además, que se mezclan, en cada caso, 1300 gramos de X con 975 gramos de Y. Calcule los gramos que se producen de cada compuesto en cada caso. Si sobrara de alguno de los constituyentes, determine los gramos que sobran del mismo.
II. Las siguientes son combinaciones volumétricas hipotéticas de varias sustancias gaseosas.
(Favor de representar los volúmenes con "cuadritos", tal y como se explicó en la clase ya que en el "Blog" no se pueden diagramar:)
1.) 2 volúmenes de A + 5 vols. de B para dar 3 vols. de C
2.) 2 vols. de D + 5 vols. de E para dar 4 vols. de F
3.) 3 vols. de G + 4 vols. de H para dar 5 vols. de I
4.) 1 vol. de J + 4 vols. de K para dar 3 vols. de L
Determine:
A. El número de moléculas elementales que, como mínimo, debe tener cada una de las moléculas integrales de cada una de las sustancias que reaccionan (los reactivos).
B. La fórmula química representativa del producto en términos de moléculas elementales de sus constituyentes.
C. La fórmula química representativa del producto en términos de moléculas integrales de sus constituyentes.
RESPUESTAS:
I A. 1950 g de Z, sobran 325 g de Y
I B. 2166.67 g de G, sobran 108.33 g de Y
I C. 2275 g de H, no sobra.
I D. 1300 g de J, sobran 975 g de X
I E. 2080 g de K, sobran 195 g de Y
I F. 1365 g de L, sobran 910 g X
II. Nota: En los siguientes resultados hay un error. Detéctelo y corríjalo:
Núm. de
moléculas
elementales:
A = 3, B = 3, D = 2, E = 4,
G = 5, H = 5, J = 3, K = 3
Fórmula del
producto en moléculas
elementales:
C = A2 B5
F = D E4
I = G3 H4
L = J K4
Fórmula del producto
en moléculas
integrales:
C = A⅔ B5/3
F = D ½ E5/4
I = G3/5 H4/5
L = J ⅓ K 4/3
Recinto de Río Piedras
Facultad de Estudios Generales
Departamento de Ciencias Físicas
CIFI 3005 Prof. Rafael Ortiz Vega
PROBLEMAS DE PRÁCTICA SOBRE LA UNIDAD DEL DESARROLLO DE LA TEORÍA ATÓMICA
I. Suponga que X y Y son dos elementos que se combinan en las siguientes proporciones por peso para producir los compuestos correspondientes.
A.) 2 : 1, para producir el compuesto Z
B.) 3 : 2, para producir el compuesto G
C.) 4 : 3, para producir el compuesto H
D.) 1 : 3, para producir el compuesto J
E.) 5 : 3, para producir el compuesto K
F.) 2 : 5, para producir el compuesto L
Suponga, además, que se mezclan, en cada caso, 1300 gramos de X con 975 gramos de Y. Calcule los gramos que se producen de cada compuesto en cada caso. Si sobrara de alguno de los constituyentes, determine los gramos que sobran del mismo.
II. Las siguientes son combinaciones volumétricas hipotéticas de varias sustancias gaseosas.
(Favor de representar los volúmenes con "cuadritos", tal y como se explicó en la clase ya que en el "Blog" no se pueden diagramar:)
1.) 2 volúmenes de A + 5 vols. de B para dar 3 vols. de C
2.) 2 vols. de D + 5 vols. de E para dar 4 vols. de F
3.) 3 vols. de G + 4 vols. de H para dar 5 vols. de I
4.) 1 vol. de J + 4 vols. de K para dar 3 vols. de L
Determine:
A. El número de moléculas elementales que, como mínimo, debe tener cada una de las moléculas integrales de cada una de las sustancias que reaccionan (los reactivos).
B. La fórmula química representativa del producto en términos de moléculas elementales de sus constituyentes.
C. La fórmula química representativa del producto en términos de moléculas integrales de sus constituyentes.
RESPUESTAS:
I A. 1950 g de Z, sobran 325 g de Y
I B. 2166.67 g de G, sobran 108.33 g de Y
I C. 2275 g de H, no sobra.
I D. 1300 g de J, sobran 975 g de X
I E. 2080 g de K, sobran 195 g de Y
I F. 1365 g de L, sobran 910 g X
II. Nota: En los siguientes resultados hay un error. Detéctelo y corríjalo:
Núm. de
moléculas
elementales:
A = 3, B = 3, D = 2, E = 4,
G = 5, H = 5, J = 3, K = 3
Fórmula del
producto en moléculas
elementales:
C = A2 B5
F = D E4
I = G3 H4
L = J K4
Fórmula del producto
en moléculas
integrales:
C = A⅔ B5/3
F = D ½ E5/4
I = G3/5 H4/5
L = J ⅓ K 4/3
jueves, 19 de noviembre de 2009
EL HILO INVISIBLE QUE NOS MECE
EL HILO INVISIBLE QUE NOS MECE
Por: Isaac Azimov
La tierra da vueltas sobre su eje. Si fuera una esfera perfecta en su configuración, perfectamente simétrica en su estructura, perfectamente rígida y perfectamente sola en el espacio, giraría eternamente en torno a un eje inmovible. Pero ninguna de estas atribuciones es cierta, sin embargo, de forma que la Tierra se bambolea. Se sabía de tres bamboleos anteriores al que fue descubierto en junio de este año y que fue anunciado.
Cuando se estudian cuidadosamente los movimientos de las estrellas, se puede observar que hacen ciertos círculos en torno a cierto punto del cielo que se encuentra sobre el polo norte de la Tierra. El polo norte de la Tierra está cerca de ese punto, pero no exactamente. Si se estudian las estrellas año tras año, se puede observar que ese punto central cambia lentamente. Y así ocurre porque el eje de la Tierra se mueve, y esto es porque la Tierra no es una esfera perfecta debido a que se ensancha en el ecuador.
La Luna y el Sol atraen ese ensanchamiento y provocan que el eje de la Tierra se mueva lentamente en un círculo, el cual se completa en 26,000 años aproximadamente. Este efecto se le denomina "la precesión de los equinoccios", porque como resultado de este movimiento los equinoccios llegan un poco antes cada año de lo que lo harían regularmente. Este es el bamboleo de la Tierra y fue descubierto por los antiguos griegos.
El eje de la Tierra no delinea un círculo perfecto a medida que se mueve. La atracción de la Luna cambia ligeramente con el tiempo, porque a veces está un poco más cercana a la Tierra que en otras ocasiones. Esto produce un bamboleo menor en el círculo de la precesión, una pequeña onda que se repite cada 19 años. Esto fue descubierto en 1748 por un astrónomo británico de nombre James Bradley, gracias a sus estudios concienzudos de la posición de las estrellas. Esta ligera noción ondulada se le conoce como la nutación, que proviene de la palabra latina nutato que quiere decir bamboleo, porque el eje parece bambolearse un poco al marcar el círculo de la precesión de los equinoccios.
Pero eso no es todo. En 1765, un matemático suizo, Leonard Euler, predijo que los polos de la Tierra deberían de moverse en círculos pequeños durante el periodo de un año. La noción era tan pequeña que no pudo detectarse entonces, pero a medida que pasó el tiempo, los telescopios comenzaron a ser más precisos y delicados. Finalmente, en 1892, un astrónomo, Seth C. Chandler, fue capaz de estudiar el movimiento de las estrellas con tanta precisión que pudo detectar los cambios pequeñísimos en su posición que pudieron explicarse por los cambios de los polos de la Tierra. Esto fue lo que se llamó el “bamboleo de Chandler”.
El bamboleo de Chandler es un movimiento circular aproximado de los polos. El círculo se completa en unos 430 días. No es un círculo exacto, tiende a ser más ancho en unos año que en otros. Es un bamboleo pequeñísimo y el cambio en la posición de los polos en el curso de un año es únicamente de unas 10 yardas. Podría pensarse que esto no es lo suficientemente grande para detectarse, pero el hecho de se haya podido detectar muestra la precisión que ha adquirido los instrumentos astronómicos.
Si esta fuera lo moción que Euler había predicho, debería desaparecer después de algún tiempo, pero no ocurre así. Vuelve a repetirse una y otra vez. Los astrónomos creen que esto es debido a que la distribución de la materia cambia de vez en cuando. Generalmente esto es el resultado de un temblor de tierra grande, que cambia el equilibrio de las rocas dentro de la Tierra, aunque no sea mucho, pero es lo suficiente como para inclinar un poco la rotación dentro de la Tierra que lentamente cambia el polo a una distancia de unas rocas yardas. Naturalmente, que cuánto más fuerte sea el terremoto, más grande será la desviación, por lo que el bamboleo será más grande en unos años que en otros.
Pero no es necesario que se produzca un terremoto para que la Tierra se bambolee. Cualquier cambio en la distribución de la masa de la Tierra, incluidos los más pequeños, producirán bamboleos, como el científico británico Lord Kelvin predijo en 1862. Cuánto más pequeño sea el cambio, más pequeño será el bamboleo.
Los métodos para detectar los cambios en la posición de la Luna o de los satélites artificiales han continuado mejorando. Los rayos laser pueden ser ahora rebotados por esos cuerpos y al medir el tiempo que les toma regresar, pueden detectarse cambios en la posición de esos cuerpos hasta tan solo un par de pulgadas. Con el empleo de estas técnicas, los científicos del Laboratorio de Propulsión a Chorro de Pasadena, California, y de la Investigación Atmosférica y del Medio Ambiente, de Cambridge, Masschussets, anunciaron la existencia de un cuarto bamboleo que mueve el eje terrestre en un círculo pequeño; en un tiempo comprendido entre dos semanas y un par de meses. Este círculo tiene un diámetro de dos pulgadas y media a dos pies, de forma que es una treintava parte del tamaño del bamboleo de Chandler.
Al estudiar cuidadosamente los informes de los satélites sobre los datos del clima, los científicos han llegado a la conclusión de que este cuarto bamboleo de corta duración y muy pequeño, es producido por el cambio en la distribución de la masa, cuando los vientos provocan que la atmósfera tenga vaivenes. Otros factores podrían ser las tormentas que causan el movimiento de vaivenes del agua, el avance y la retirada de la nieve y así por el estilo.
Es increíble pensar que fenómenos tan familiares como las ráfagas de aire, o el curso de los ríos o el derretimiento de la nieve, puedan producir pequeños bamboleos de la enorme y vasta Tierra, pero aparentemente eso es lo que pasa.
Por: Isaac Azimov
La tierra da vueltas sobre su eje. Si fuera una esfera perfecta en su configuración, perfectamente simétrica en su estructura, perfectamente rígida y perfectamente sola en el espacio, giraría eternamente en torno a un eje inmovible. Pero ninguna de estas atribuciones es cierta, sin embargo, de forma que la Tierra se bambolea. Se sabía de tres bamboleos anteriores al que fue descubierto en junio de este año y que fue anunciado.
Cuando se estudian cuidadosamente los movimientos de las estrellas, se puede observar que hacen ciertos círculos en torno a cierto punto del cielo que se encuentra sobre el polo norte de la Tierra. El polo norte de la Tierra está cerca de ese punto, pero no exactamente. Si se estudian las estrellas año tras año, se puede observar que ese punto central cambia lentamente. Y así ocurre porque el eje de la Tierra se mueve, y esto es porque la Tierra no es una esfera perfecta debido a que se ensancha en el ecuador.
La Luna y el Sol atraen ese ensanchamiento y provocan que el eje de la Tierra se mueva lentamente en un círculo, el cual se completa en 26,000 años aproximadamente. Este efecto se le denomina "la precesión de los equinoccios", porque como resultado de este movimiento los equinoccios llegan un poco antes cada año de lo que lo harían regularmente. Este es el bamboleo de la Tierra y fue descubierto por los antiguos griegos.
El eje de la Tierra no delinea un círculo perfecto a medida que se mueve. La atracción de la Luna cambia ligeramente con el tiempo, porque a veces está un poco más cercana a la Tierra que en otras ocasiones. Esto produce un bamboleo menor en el círculo de la precesión, una pequeña onda que se repite cada 19 años. Esto fue descubierto en 1748 por un astrónomo británico de nombre James Bradley, gracias a sus estudios concienzudos de la posición de las estrellas. Esta ligera noción ondulada se le conoce como la nutación, que proviene de la palabra latina nutato que quiere decir bamboleo, porque el eje parece bambolearse un poco al marcar el círculo de la precesión de los equinoccios.
Pero eso no es todo. En 1765, un matemático suizo, Leonard Euler, predijo que los polos de la Tierra deberían de moverse en círculos pequeños durante el periodo de un año. La noción era tan pequeña que no pudo detectarse entonces, pero a medida que pasó el tiempo, los telescopios comenzaron a ser más precisos y delicados. Finalmente, en 1892, un astrónomo, Seth C. Chandler, fue capaz de estudiar el movimiento de las estrellas con tanta precisión que pudo detectar los cambios pequeñísimos en su posición que pudieron explicarse por los cambios de los polos de la Tierra. Esto fue lo que se llamó el “bamboleo de Chandler”.
El bamboleo de Chandler es un movimiento circular aproximado de los polos. El círculo se completa en unos 430 días. No es un círculo exacto, tiende a ser más ancho en unos año que en otros. Es un bamboleo pequeñísimo y el cambio en la posición de los polos en el curso de un año es únicamente de unas 10 yardas. Podría pensarse que esto no es lo suficientemente grande para detectarse, pero el hecho de se haya podido detectar muestra la precisión que ha adquirido los instrumentos astronómicos.
Si esta fuera lo moción que Euler había predicho, debería desaparecer después de algún tiempo, pero no ocurre así. Vuelve a repetirse una y otra vez. Los astrónomos creen que esto es debido a que la distribución de la materia cambia de vez en cuando. Generalmente esto es el resultado de un temblor de tierra grande, que cambia el equilibrio de las rocas dentro de la Tierra, aunque no sea mucho, pero es lo suficiente como para inclinar un poco la rotación dentro de la Tierra que lentamente cambia el polo a una distancia de unas rocas yardas. Naturalmente, que cuánto más fuerte sea el terremoto, más grande será la desviación, por lo que el bamboleo será más grande en unos años que en otros.
Pero no es necesario que se produzca un terremoto para que la Tierra se bambolee. Cualquier cambio en la distribución de la masa de la Tierra, incluidos los más pequeños, producirán bamboleos, como el científico británico Lord Kelvin predijo en 1862. Cuánto más pequeño sea el cambio, más pequeño será el bamboleo.
Los métodos para detectar los cambios en la posición de la Luna o de los satélites artificiales han continuado mejorando. Los rayos laser pueden ser ahora rebotados por esos cuerpos y al medir el tiempo que les toma regresar, pueden detectarse cambios en la posición de esos cuerpos hasta tan solo un par de pulgadas. Con el empleo de estas técnicas, los científicos del Laboratorio de Propulsión a Chorro de Pasadena, California, y de la Investigación Atmosférica y del Medio Ambiente, de Cambridge, Masschussets, anunciaron la existencia de un cuarto bamboleo que mueve el eje terrestre en un círculo pequeño; en un tiempo comprendido entre dos semanas y un par de meses. Este círculo tiene un diámetro de dos pulgadas y media a dos pies, de forma que es una treintava parte del tamaño del bamboleo de Chandler.
Al estudiar cuidadosamente los informes de los satélites sobre los datos del clima, los científicos han llegado a la conclusión de que este cuarto bamboleo de corta duración y muy pequeño, es producido por el cambio en la distribución de la masa, cuando los vientos provocan que la atmósfera tenga vaivenes. Otros factores podrían ser las tormentas que causan el movimiento de vaivenes del agua, el avance y la retirada de la nieve y así por el estilo.
Es increíble pensar que fenómenos tan familiares como las ráfagas de aire, o el curso de los ríos o el derretimiento de la nieve, puedan producir pequeños bamboleos de la enorme y vasta Tierra, pero aparentemente eso es lo que pasa.
El Bambolear de las Estrellas
Por: Isaac Azimov
Durante casi medio siglo, los astrónomos han estado convencidos de que los planetas deben ser algo tan corriente que deben acompañar a la mayoría o a todas las estrellas. Esto sería muy cierto en el caso de las estrellas individuales. Como nuestro Sol, que no tiene estrellas acompañantes cercanas. Ahora los astrónomos finalmente tienen la evidencia más segura de que esta creencia puede ser correcta.
El concepto actual de la manera en que se forman las estrellas incluye una gran nube de polvo estelar que se condensa lentamente, dando vueltas en el proceso, cada vez más rápidamente. La parte central se convierte en una estrella, pero el material más fino que la rodea produce, eventualmente, planetas.
Esta condensación, de hecho, no puede hacer otra cosa que producir planetas cerca de las estrellas. Nuestro propio sistema solar es un ejemplo de lo que decimos. El problema está en que es el único ejemplo que conocemos.
Si existen planetas que dan vueltas en torno a otras estrellas, con toda certeza, no podemos verlos según el sentido literal, intrínseco de la palabra. Los planetas no brillan con luz propia, sino únicamente con la luz reflejada de la estrella cercana en torno a la cual dan vueltas. Es por lo tanto una luz mucho más tenue que la de la estrella, y la poca luz que pueden reflejar, se pierde completamente en el resplandor de la estrella cercana.
Pero no necesitamos ver al planeta para saber que realmente está allí. Una estrella sin planetas o estrellas acompañantes tiende a arrastrarse por el cielo por un sendero recto y lentamente. Si, sin embargo está acompañada, por un planeta, éste y la estrella dan vuelta en torno a un centro de gravedad común. Al ser más pequeño el planeta, con menor gravedad, es el que da la mayor parte de las vueltas, aunque la estrella da también vueltas, pero con un bamboleo pequeño. Cuando eso ocurre, la estrella sigue un sendero a través del cielo, un sendero que tiene muy pocas ondulaciones. Visto desde la distancia, nuestro Sol mostraría un rumbo con bamboleos, debido principalmente por la atracción del gran planeta Júpiter.
El bamboleo es más obvio si la estrella es “pequeña” y el planeta grande. Desde los años de 1940 hasta los 60, estos bamboleos ocurrieron supuestamente en algunas estrellas, especialmente en una pequeña llamada Estrella de Barnard, que se encuentra “únicamente” a 5.9 años luz de distancia de nosotros. Estas informaciones, sin embargo, no pudieron confirmarse. Otros astrónomos no pudieron medir el supuesto bamboleo y finalmente se decidió que el informe surgió de errores en el empleo del telescopio.
En las últimas dos décadas (1970-90), sin embargo, se han mejorado los instrumentos y a mediados de 1998, dos astrónomos, David W. Latham, de Harvard y Bruce Campbell, de la Universidad de la Victoria en Columbia Británica, han informado, cada uno por su lado , que han observado estrellas que bambolean.
El descubrimiento de Latham fue más o menos accidental. Estudiaba una estrella, la llamada HD 114762, a una distancia de unos 90 años luz de nosotros, simplemente para probar su telescopio. Observó un bamboleo. Al no querer hacer otro anuncio prematuro, mantuvo una vigilancia de la estrella durante 7 años, en cuyo periodo de tiempo, a juzgar por su bamboleo dio vueltas a su alrededor unas 30 veces, con un periodo de revolución de 84 días.
Por otra parte Campbell estudió la forma en que las estrellas se alejan de o se acercan a nosotros. Sin un planeta, la estrella puede bambolearse a medida que se acerca, para luego alejarse y acercarse de nuevo en una forma alternada. De 18 estrellas estudiadas por Campbell durante un periodo de 7 años, todas dentro de una distancia menor de 100 años luz de nosotros, nueve de ellas mostraron un bamboleo, pero si esto fue el resultado de la existencia de planetas, estaban lo suficientemente alejados de las estrellas a las que daban vueltas, que tomaron más de 7 años en completar una revolución. Como no se pudo observar un bamboleo completo, los resultados fueron menos seguros que los de Latham.
Para que pueda notarse un bamboleo, los planetas tienen que ser grandes, tal vez mucho más grandes que el propio Júpiter. Ello nos lleva a pensar si son verdaderamente planetas o simplemente unas estrellas acompañantes con muy escasa luz. Y, por supuesto, aunque sean planetas, los planetas que sean tan grandes como Júpiter, estarán compuestos en su mayor parte de hidrógeno caliente y serían completamente inadecuados para mantener una vida parecida a la nuestra.
Sin embargo, lo que estos resultados parecen mostrar es lo siguiente: Por lo menos la mitad de las estrellas, o tal vez más, tienen un cierto tipo de acompañantes que obviamente no son estrellas. Puede que sean planetas del tipo de Júpiter, pero parece probable que si existen un planeta del estilo , hay también otros planetas que dan vueltas en torno a la estrella que no pueden ser detectados por la sencilla razón de que son demasiado pequeños y ligeros como para forzar un bamboleo en la estrella que acompaña y que pueda detectarse.
En otras palabras, con estos informes, los astrónomos van a estar un poco más dispuestos a anunciar que hay numerosos planetas como la Tierra en la galaxia y también en otras galaxias. Esto es importante porque cuantos más planetas como la Tierra existan, mayor será la probabilidad de que, al menos en algunos de ellos existan las condiciones necesarias para la vida y de que en ellos pueda desarrollarse la misma.
Debido a estas noticias, los astrónomos que, como yo mismo, sospechan que la vida debe ser un fenómeno común en el universo, pueden ahora sentirse más seguro de sus teorías. Y si la vida es común, también, aunque ocasionalmente, podrán desarrollarse formas de vida inteligentes y producir civilizaciones tecnológicas, de forma que no estamos solos . ¡ Tal vez!
Durante casi medio siglo, los astrónomos han estado convencidos de que los planetas deben ser algo tan corriente que deben acompañar a la mayoría o a todas las estrellas. Esto sería muy cierto en el caso de las estrellas individuales. Como nuestro Sol, que no tiene estrellas acompañantes cercanas. Ahora los astrónomos finalmente tienen la evidencia más segura de que esta creencia puede ser correcta.
El concepto actual de la manera en que se forman las estrellas incluye una gran nube de polvo estelar que se condensa lentamente, dando vueltas en el proceso, cada vez más rápidamente. La parte central se convierte en una estrella, pero el material más fino que la rodea produce, eventualmente, planetas.
Esta condensación, de hecho, no puede hacer otra cosa que producir planetas cerca de las estrellas. Nuestro propio sistema solar es un ejemplo de lo que decimos. El problema está en que es el único ejemplo que conocemos.
Si existen planetas que dan vueltas en torno a otras estrellas, con toda certeza, no podemos verlos según el sentido literal, intrínseco de la palabra. Los planetas no brillan con luz propia, sino únicamente con la luz reflejada de la estrella cercana en torno a la cual dan vueltas. Es por lo tanto una luz mucho más tenue que la de la estrella, y la poca luz que pueden reflejar, se pierde completamente en el resplandor de la estrella cercana.
Pero no necesitamos ver al planeta para saber que realmente está allí. Una estrella sin planetas o estrellas acompañantes tiende a arrastrarse por el cielo por un sendero recto y lentamente. Si, sin embargo está acompañada, por un planeta, éste y la estrella dan vuelta en torno a un centro de gravedad común. Al ser más pequeño el planeta, con menor gravedad, es el que da la mayor parte de las vueltas, aunque la estrella da también vueltas, pero con un bamboleo pequeño. Cuando eso ocurre, la estrella sigue un sendero a través del cielo, un sendero que tiene muy pocas ondulaciones. Visto desde la distancia, nuestro Sol mostraría un rumbo con bamboleos, debido principalmente por la atracción del gran planeta Júpiter.
El bamboleo es más obvio si la estrella es “pequeña” y el planeta grande. Desde los años de 1940 hasta los 60, estos bamboleos ocurrieron supuestamente en algunas estrellas, especialmente en una pequeña llamada Estrella de Barnard, que se encuentra “únicamente” a 5.9 años luz de distancia de nosotros. Estas informaciones, sin embargo, no pudieron confirmarse. Otros astrónomos no pudieron medir el supuesto bamboleo y finalmente se decidió que el informe surgió de errores en el empleo del telescopio.
En las últimas dos décadas (1970-90), sin embargo, se han mejorado los instrumentos y a mediados de 1998, dos astrónomos, David W. Latham, de Harvard y Bruce Campbell, de la Universidad de la Victoria en Columbia Británica, han informado, cada uno por su lado , que han observado estrellas que bambolean.
El descubrimiento de Latham fue más o menos accidental. Estudiaba una estrella, la llamada HD 114762, a una distancia de unos 90 años luz de nosotros, simplemente para probar su telescopio. Observó un bamboleo. Al no querer hacer otro anuncio prematuro, mantuvo una vigilancia de la estrella durante 7 años, en cuyo periodo de tiempo, a juzgar por su bamboleo dio vueltas a su alrededor unas 30 veces, con un periodo de revolución de 84 días.
Por otra parte Campbell estudió la forma en que las estrellas se alejan de o se acercan a nosotros. Sin un planeta, la estrella puede bambolearse a medida que se acerca, para luego alejarse y acercarse de nuevo en una forma alternada. De 18 estrellas estudiadas por Campbell durante un periodo de 7 años, todas dentro de una distancia menor de 100 años luz de nosotros, nueve de ellas mostraron un bamboleo, pero si esto fue el resultado de la existencia de planetas, estaban lo suficientemente alejados de las estrellas a las que daban vueltas, que tomaron más de 7 años en completar una revolución. Como no se pudo observar un bamboleo completo, los resultados fueron menos seguros que los de Latham.
Para que pueda notarse un bamboleo, los planetas tienen que ser grandes, tal vez mucho más grandes que el propio Júpiter. Ello nos lleva a pensar si son verdaderamente planetas o simplemente unas estrellas acompañantes con muy escasa luz. Y, por supuesto, aunque sean planetas, los planetas que sean tan grandes como Júpiter, estarán compuestos en su mayor parte de hidrógeno caliente y serían completamente inadecuados para mantener una vida parecida a la nuestra.
Sin embargo, lo que estos resultados parecen mostrar es lo siguiente: Por lo menos la mitad de las estrellas, o tal vez más, tienen un cierto tipo de acompañantes que obviamente no son estrellas. Puede que sean planetas del tipo de Júpiter, pero parece probable que si existen un planeta del estilo , hay también otros planetas que dan vueltas en torno a la estrella que no pueden ser detectados por la sencilla razón de que son demasiado pequeños y ligeros como para forzar un bamboleo en la estrella que acompaña y que pueda detectarse.
En otras palabras, con estos informes, los astrónomos van a estar un poco más dispuestos a anunciar que hay numerosos planetas como la Tierra en la galaxia y también en otras galaxias. Esto es importante porque cuantos más planetas como la Tierra existan, mayor será la probabilidad de que, al menos en algunos de ellos existan las condiciones necesarias para la vida y de que en ellos pueda desarrollarse la misma.
Debido a estas noticias, los astrónomos que, como yo mismo, sospechan que la vida debe ser un fenómeno común en el universo, pueden ahora sentirse más seguro de sus teorías. Y si la vida es común, también, aunque ocasionalmente, podrán desarrollarse formas de vida inteligentes y producir civilizaciones tecnológicas, de forma que no estamos solos . ¡ Tal vez!
viernes, 20 de febrero de 2009
DETALLES DE LA INQUISICIóN
UNIVERSIDAD DE PUERTO RICO
Facultad de Estudios Generales
Departamento de Ciencias Físicas
“DETALLES” DE LA INQUISICIÓN[1]
Adaptación: Rafael Ortiz Vega
El inicio de la Inquisición se remonta a, probablemente, 1184 d. C. cuando el papa Lucio III decretó en Verona que los obispos de cada parroquia debían encausar a los sospechosos de simpatizar con la herejía. Para esto, debían nombrar a personas honorables que bajo juramento se comprometían a informar acerca de los sospechosos. El Concilio de Tolosa instituyó, en 1229 d.C. un tribunal especial, apoyado por el brazo secular, para enjuiciar a los herejes.
Según Carl Sagan, la obsesión con los demonios empezó a alcanzar un crescendo cuando en 1484, el papa Inocencio VIII declaró en su famosa Bula que:
Ha llegado a nuestros oídos que miembros de ambos sexos no evitan la relación con ángeles malos, íncubus y súcubus, y que, mediante su brujerías, conjuros y hechizos sofocan, extinguen y echan a perder los alumbramientos de las mujeres.
Con esta Bula, se inició la acusación, tortura y ejecución sistemática de incontables brujas de toda Europa. Desembocó en lo siguiente:
· El papa Lucio III nombró a Henry Kramer y James Sprenger para que realizaran y escribieran un estudio completo. Produjeron el Malleus Maleficarum o “martillo de las brujas” uno de los documentos más aterradores de la historia humana. En este se describían métodos para liberar los demonios del cuerpo antes de que las torturas las matara. Las matara , porque a pesar de que la Bula no discriminaba por género, en la práctica fueron mayormente niñas, mujeres jóvenes y adultas las más perjudicadas.
· Comenzaron a inscribirse inquisidores en toda Europa, quienes acusaban para posterior investigación a las sospechosas.
· Todos los gastos de la investigación, juicio y ejecución recaían sobre los acusados o sus familias. Entre estos costes caben mencionarse :
1. la dieta de los detectives privados contratados para espiar a la bruja potencial
2. el vino para los centinelas
3. los banquetes para los jueces
4. los gastos de viaje de un mensajero enviado para buscar un torturador más experimentado a otra ciudad.
5. la leña
6. el alquitrán
7. la cuerda del verdugo
Cada miembro del tribunal obtenía una gratificación por cada bruja quemada. El resto de las propiedades de la bruja, si las había, se dividían entre la Iglesia y el Estado. Surgió una espiral burocrática que se fue ampliando hasta involucrar a la clase media y acaudalada de ambos sexos. Entre más casos se sumaban, más difícil se hacía pensar que aquello era cosa de fantasía. A cada “bruja” enjuiciada, se le obligaba a denunciar a “otras” que tal vez no conocía. Los sacerdotes bendecían los instrumentos de tortura antes de usarse.
Las historias que se contaban eran tan absurdas como creídas. Por ejemplo, que decenas de miles se habían reunido para celebrar un aquelarre en las plazas públicas de Francia y que el cielo se había oscurecido cuando 12,000 de ellas se echaron a volar hacia Terranova.
En Gran Bretaña se contrataron buscadores de brujas que se llamaron “punzadores”. Recibían una gratificación por cada joven o bruja que acusaban. En las galeras, un punzador del siglo XVII confesó que había causado la muerte de más de 220 mujeres en Inglaterra y Escocia por el beneficio de 20 chelines “ la pieza”.
Muchas de las acusados de brujería lo fueron por motivos de celos, venganza o por la avaricia de los inquisidores que rutinariamente confiscaban las propiedades de los acusados para su propio disfrute.
En los juicios no se admitían pruebas atenuantes o testigos de la defensa. Si, por ejemplo, el esposo de la acusada declaraba que ella estaba dormida entre sus brazos en el mismo momento que la acusaban de estar retozando con el diablo, el arzobispo contestaba que un demonio había ocupado el lugar de la esposa. El testimonio de un hombre no podía contra la sabiduría y habilidades del diablo.
La crónica de los que fueron calcinados es reveladora. Como muestra, los que murieron en un solo año (1598) en una sola ciudad alemana (Wurzburgo) reflejan las estadísticas y da una pequeña muestra de la realidad humana:
El administrador del senado, llamado Gering; la anciana señora Kanzler; la rolliza esposa del sastre; la cocinera del señor Mengerdorf; una extranjera;una mujer extraña; Baunch,un senador, el ciudadano más gordo de Wurzburgo; el antiguo herrero de la corte; una vieja;una niña pequeña de 9 ó 10 años; su hermana pequeña; la madre de las dos niñas pequeñas antes mencionadas; la hija de Liebler; la hija de Goebel, la chica más guapa de Wurzburgo; un estudiante que sabía muchos idiomas; dos niños de la Iglesia, de 12 años de edad cada uno; la hija pequeña de Stepper; la mujer que vigilaba el puente; una anciana; el hijo pequeño del alguacil del ayuntamiento; la esposa de Knertz, el carnicero; la hija pequeña del doctor Schultz; una chica ciega; Schwartz, canónigo de Hach … etc, etc.
Los defensores de las/los acusadas (os), eran acusados a su vez del mismo delito…. No había escapatoria…
La herejía era un delito aún más grave. En el siglo XVI, el erudito William Tyndale fue perseguido por toda Europa, garroteado y quemado por haber intentado publicar una traducción al inglés de la Biblia. Tal vez el miedo era que se podía establecer una divulgación masiva del mensaje de Cristo, propiciando el establecimiento de una línea privada con Dios, sin intermediarios. El papel de los sacerdotes quedaba disminuido. La traducción aludida sirvió un siglo más tarde como base para la exquisita traducción de la Biblia que hiciera el rey Jacobo.
Las últimas víctimas de la Inquisición en Inglaterra fueron una señora y su hija de 9 años. Las colgaron. Su crimen: haber causado una tormenta por haberse quitado las medias…
Inocencio VIII, el de la Bula mencionada, murió en 1492, tras varios intentos fallidos de mantenerlo vivo mediante transfusiones de sangre que le causaron la muerte a tres jóvenes y amamantándose de una madre lactante. Le lloraron sus amantes y sus hijos.
[1] Adaptado principalmente de Sagan, Carl (1998) El mundo y sus demonios: La ciencia como una luz en la oscuridad, Traducción de Dolors Udina, Editorial Planeta, S.A., Barcelona España, 6ta. reimpresión exclusiva para México de Editorial Planeta Mexicana,S.A., pp. 139-142.
Facultad de Estudios Generales
Departamento de Ciencias Físicas
“DETALLES” DE LA INQUISICIÓN[1]
Adaptación: Rafael Ortiz Vega
El inicio de la Inquisición se remonta a, probablemente, 1184 d. C. cuando el papa Lucio III decretó en Verona que los obispos de cada parroquia debían encausar a los sospechosos de simpatizar con la herejía. Para esto, debían nombrar a personas honorables que bajo juramento se comprometían a informar acerca de los sospechosos. El Concilio de Tolosa instituyó, en 1229 d.C. un tribunal especial, apoyado por el brazo secular, para enjuiciar a los herejes.
Según Carl Sagan, la obsesión con los demonios empezó a alcanzar un crescendo cuando en 1484, el papa Inocencio VIII declaró en su famosa Bula que:
Ha llegado a nuestros oídos que miembros de ambos sexos no evitan la relación con ángeles malos, íncubus y súcubus, y que, mediante su brujerías, conjuros y hechizos sofocan, extinguen y echan a perder los alumbramientos de las mujeres.
Con esta Bula, se inició la acusación, tortura y ejecución sistemática de incontables brujas de toda Europa. Desembocó en lo siguiente:
· El papa Lucio III nombró a Henry Kramer y James Sprenger para que realizaran y escribieran un estudio completo. Produjeron el Malleus Maleficarum o “martillo de las brujas” uno de los documentos más aterradores de la historia humana. En este se describían métodos para liberar los demonios del cuerpo antes de que las torturas las matara. Las matara , porque a pesar de que la Bula no discriminaba por género, en la práctica fueron mayormente niñas, mujeres jóvenes y adultas las más perjudicadas.
· Comenzaron a inscribirse inquisidores en toda Europa, quienes acusaban para posterior investigación a las sospechosas.
· Todos los gastos de la investigación, juicio y ejecución recaían sobre los acusados o sus familias. Entre estos costes caben mencionarse :
1. la dieta de los detectives privados contratados para espiar a la bruja potencial
2. el vino para los centinelas
3. los banquetes para los jueces
4. los gastos de viaje de un mensajero enviado para buscar un torturador más experimentado a otra ciudad.
5. la leña
6. el alquitrán
7. la cuerda del verdugo
Cada miembro del tribunal obtenía una gratificación por cada bruja quemada. El resto de las propiedades de la bruja, si las había, se dividían entre la Iglesia y el Estado. Surgió una espiral burocrática que se fue ampliando hasta involucrar a la clase media y acaudalada de ambos sexos. Entre más casos se sumaban, más difícil se hacía pensar que aquello era cosa de fantasía. A cada “bruja” enjuiciada, se le obligaba a denunciar a “otras” que tal vez no conocía. Los sacerdotes bendecían los instrumentos de tortura antes de usarse.
Las historias que se contaban eran tan absurdas como creídas. Por ejemplo, que decenas de miles se habían reunido para celebrar un aquelarre en las plazas públicas de Francia y que el cielo se había oscurecido cuando 12,000 de ellas se echaron a volar hacia Terranova.
En Gran Bretaña se contrataron buscadores de brujas que se llamaron “punzadores”. Recibían una gratificación por cada joven o bruja que acusaban. En las galeras, un punzador del siglo XVII confesó que había causado la muerte de más de 220 mujeres en Inglaterra y Escocia por el beneficio de 20 chelines “ la pieza”.
Muchas de las acusados de brujería lo fueron por motivos de celos, venganza o por la avaricia de los inquisidores que rutinariamente confiscaban las propiedades de los acusados para su propio disfrute.
En los juicios no se admitían pruebas atenuantes o testigos de la defensa. Si, por ejemplo, el esposo de la acusada declaraba que ella estaba dormida entre sus brazos en el mismo momento que la acusaban de estar retozando con el diablo, el arzobispo contestaba que un demonio había ocupado el lugar de la esposa. El testimonio de un hombre no podía contra la sabiduría y habilidades del diablo.
La crónica de los que fueron calcinados es reveladora. Como muestra, los que murieron en un solo año (1598) en una sola ciudad alemana (Wurzburgo) reflejan las estadísticas y da una pequeña muestra de la realidad humana:
El administrador del senado, llamado Gering; la anciana señora Kanzler; la rolliza esposa del sastre; la cocinera del señor Mengerdorf; una extranjera;una mujer extraña; Baunch,un senador, el ciudadano más gordo de Wurzburgo; el antiguo herrero de la corte; una vieja;una niña pequeña de 9 ó 10 años; su hermana pequeña; la madre de las dos niñas pequeñas antes mencionadas; la hija de Liebler; la hija de Goebel, la chica más guapa de Wurzburgo; un estudiante que sabía muchos idiomas; dos niños de la Iglesia, de 12 años de edad cada uno; la hija pequeña de Stepper; la mujer que vigilaba el puente; una anciana; el hijo pequeño del alguacil del ayuntamiento; la esposa de Knertz, el carnicero; la hija pequeña del doctor Schultz; una chica ciega; Schwartz, canónigo de Hach … etc, etc.
Los defensores de las/los acusadas (os), eran acusados a su vez del mismo delito…. No había escapatoria…
La herejía era un delito aún más grave. En el siglo XVI, el erudito William Tyndale fue perseguido por toda Europa, garroteado y quemado por haber intentado publicar una traducción al inglés de la Biblia. Tal vez el miedo era que se podía establecer una divulgación masiva del mensaje de Cristo, propiciando el establecimiento de una línea privada con Dios, sin intermediarios. El papel de los sacerdotes quedaba disminuido. La traducción aludida sirvió un siglo más tarde como base para la exquisita traducción de la Biblia que hiciera el rey Jacobo.
Las últimas víctimas de la Inquisición en Inglaterra fueron una señora y su hija de 9 años. Las colgaron. Su crimen: haber causado una tormenta por haberse quitado las medias…
Inocencio VIII, el de la Bula mencionada, murió en 1492, tras varios intentos fallidos de mantenerlo vivo mediante transfusiones de sangre que le causaron la muerte a tres jóvenes y amamantándose de una madre lactante. Le lloraron sus amantes y sus hijos.
[1] Adaptado principalmente de Sagan, Carl (1998) El mundo y sus demonios: La ciencia como una luz en la oscuridad, Traducción de Dolors Udina, Editorial Planeta, S.A., Barcelona España, 6ta. reimpresión exclusiva para México de Editorial Planeta Mexicana,S.A., pp. 139-142.
Los personajes de Diálogo sobre los dos grandes sistemas del mundo
DIALOGO GALILEANO
PERSONA JES[1]
FELIPE SALVIATI
Nacido en el seno de una prominente familia florentina, el 19 de enero de 1582, estudió privadamente en Padua bajo la dirección de Galileo. Miembro de varias academias científicas, realizó una labor limitada por su mala salud. Hasta su muerte, ocurrida en Barcelona el 22 de marzo de 1614, mantuvo cordial amistad con su antiguo maestro. En su palacio de Florencia y en su casa de campo, situada en los alrededores (Villa delle Selve, en Signa), vivió Galileo durante algún tiempo. Por cuestiones de precedencia en el protocolo de la corte florentina dejó Toscana para irse a vivir a España. Su familia estuvo emparentada con algunas ramas de los Médicis.
JUAN FRANCISCO SAGREDO
Patricio veneciano; ocupó importantes cargos en la República y desempeñó comisiones diplomáticas en el Cercano Oriente y en España. También fue discípulo privado de Galileo en Padua. Pertenecía al grupo de "jóvenes”, influenciados por Paolo Sarpi, que lucharon por renovar la política veneciana, dominada por los “viejos” conservadores. Dotado de gran vitalidad y animado por una incontenible bonhomía, fue durante años interlocutor frecuente con Galileo, a quien agradaban su franqueza y sinceridad indiscutibles. Colaboró con su antiguo maestro en el estudio de las propiedades de las imanes y en la construcción de telescopios, labor que llegó a dominar plenamente. Murió en su ciudad natal el 5 de marzo de 1620, a los 49 años de edad.
SIMPLICIO
Representa en general a los comentaristas aristotélicos y, en particular, a César Cremonini, famoso y popular profesor de filosofía en Padua. Estudió las obras del Estagirita bajo la influencia de Averroes, y admiraba sobremanera esa filosofía. Participó activamente en los conflictos entre el Studio de Padua y el Gimnasio instalado en esa ciudad por la Compañía de Jesús. Consideraba insuperable la filosofía peripatética de la naturaleza y se negó a ver los satélites de Júpiter con el telescopio en 1610. A pesar de sus discrepancias filosóficas, fue buen amigo de Galileo durante la estancia de éste en Padua. La Inquisición lo vigilaba, pero gozó de prestigio en toda Europa. Murió el 29 de julio de 1631, a los 81 años de edad.
Prof. Rafael Ortiz Vega
[1] De acuerdo con Bassols Batalla, N. (1995). Galileo Ingeniero y la libre investigación , 1ra. Edición, Fondo de Cultura Económica, México, D.F., pp. 11-12.
PERSONA JES[1]
FELIPE SALVIATI
Nacido en el seno de una prominente familia florentina, el 19 de enero de 1582, estudió privadamente en Padua bajo la dirección de Galileo. Miembro de varias academias científicas, realizó una labor limitada por su mala salud. Hasta su muerte, ocurrida en Barcelona el 22 de marzo de 1614, mantuvo cordial amistad con su antiguo maestro. En su palacio de Florencia y en su casa de campo, situada en los alrededores (Villa delle Selve, en Signa), vivió Galileo durante algún tiempo. Por cuestiones de precedencia en el protocolo de la corte florentina dejó Toscana para irse a vivir a España. Su familia estuvo emparentada con algunas ramas de los Médicis.
JUAN FRANCISCO SAGREDO
Patricio veneciano; ocupó importantes cargos en la República y desempeñó comisiones diplomáticas en el Cercano Oriente y en España. También fue discípulo privado de Galileo en Padua. Pertenecía al grupo de "jóvenes”, influenciados por Paolo Sarpi, que lucharon por renovar la política veneciana, dominada por los “viejos” conservadores. Dotado de gran vitalidad y animado por una incontenible bonhomía, fue durante años interlocutor frecuente con Galileo, a quien agradaban su franqueza y sinceridad indiscutibles. Colaboró con su antiguo maestro en el estudio de las propiedades de las imanes y en la construcción de telescopios, labor que llegó a dominar plenamente. Murió en su ciudad natal el 5 de marzo de 1620, a los 49 años de edad.
SIMPLICIO
Representa en general a los comentaristas aristotélicos y, en particular, a César Cremonini, famoso y popular profesor de filosofía en Padua. Estudió las obras del Estagirita bajo la influencia de Averroes, y admiraba sobremanera esa filosofía. Participó activamente en los conflictos entre el Studio de Padua y el Gimnasio instalado en esa ciudad por la Compañía de Jesús. Consideraba insuperable la filosofía peripatética de la naturaleza y se negó a ver los satélites de Júpiter con el telescopio en 1610. A pesar de sus discrepancias filosóficas, fue buen amigo de Galileo durante la estancia de éste en Padua. La Inquisición lo vigilaba, pero gozó de prestigio en toda Europa. Murió el 29 de julio de 1631, a los 81 años de edad.
Prof. Rafael Ortiz Vega
[1] De acuerdo con Bassols Batalla, N. (1995). Galileo Ingeniero y la libre investigación , 1ra. Edición, Fondo de Cultura Económica, México, D.F., pp. 11-12.
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